Recuerdo el tiempo
en que la locura
arrasó
con tu piel de seda,
con mi boca sedienta,
con el mar de tu sexo.
Y el silencio,
singular poesía,
respondió a mi pregunta:
¿Prefieres hablar o follar?
Recuerdo el tiempo
en que la locura
arrasó
con tu piel de seda,
con mi boca sedienta,
con el mar de tu sexo.
Y el silencio,
singular poesía,
respondió a mi pregunta:
¿Prefieres hablar o follar?