Albaricos Verdes

Esta web no va de fruta, pero alimenta igual

Un cadáver exquisito III

13 de febrero de 2011

Tras el último amén del casete los cinco hombres se fueron levantando ordenadamente y besaron el ataúd. El último, el mismo que había invitado a Manslou a pasar, le mostró una pequeña figura humana de madera que después depositó sobre la tapa de nogal. Ladeando la cabeza, le indicó al detective que les acompañara.

-Esta figura supone un talismán al que aferrarse al vagar por los senderos de la muerte- le explicó mientras se dirigían a la salida.- Sin ojos para no ver el horror que sufren los que quedaron atrapados en el camino, sin oídos para no enloquecer ante los gritos de las almas hechizadas. Seguir Leyendo »

Algo quijotesco

11 de febrero de 2011

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía, un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Quino ha repetido estas mismas palabras desde hace siglos, el nuevo quijote. Está viciado por el juego; es un target que ha perdido sus orígenes en la adolescencia, como si siempre hubiera sido tal y como lo encontramos ahora. Ella es Dulce; viene sudando de la calle; hace mucho calor. Dentro de la habitación está nublado. Quino busca con frenesí la respuesta en Internet; no la halla. Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito II

3 de febrero de 2011

Manslou estaba allí porque era el único que aceptó el trabajo. Los mitos sobre aquel lugar atenazaban los nervios de los más valientes investigadores de la zona. A Manslou eso no le preocupaba. Su pais natal estaba forjado a base de combinar realidad con extravagantes leyendas tanto o más aterradoras que las que se contaban en oscuros y embriagados rincones sobre el pueblo que ahora pisaba. Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito I

El coche aparcó frente a la iglesia, Manslou bajó de él vestido con su vieja gabardina marrón que siempre le acompañaba en todos sus trabajos. Del bolsillo interior de la gabardina sacó un pequeño papel arrugado, en él llevaba escrito el nombre de la persona que le había telefoneado a su móvil dos días antes. Con paso firme se dirigió hacia la puerta del templo para encontrar a su contacto; no había nadie en toda la calle y parecían deshabitadas la mayoría de las casas del pueblo. Seguir Leyendo »

Mi colección de momentos II

25 de enero de 2011

Hoy he vuelto a abrir los cajones; ya había material suficiente para los dos; antiguallas y novedades, ha sido divertido cuando he confundido unas con otras. En el primer cajón, la crónica de un viaje por hacer, la mochila llena de comienzos me traslada a otros días en los que andaba la ciudad, mochila a espalda llena de finales. Igual que las antiguallas y las novedades; la palabra miscelánea, porque dentro de mí, ambas sustancias tienen forma anatómica y pedales, y llegan a ser lo mismo. Seguir Leyendo »