Albaricos Verdes

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Un cadáver exquisito VI

8 de marzo de 2011

Los ojos de Cisón se abrieron como platos.

- También debo hablar con Grango – dijo Asier desde el otro lado del teléfono.

La seriedad del rostro de Cisón se hizo más severa.

- No salgas del pórtico. En esta zona, cuando llueve así, ocurren cosas muy extrañas. Vamos a buscarte. Cisón se dirigió a un armario situado detrás de la puerta y saco dos ponchos impermeables de color gris metalizado.

- Acompáñame. - Le dijo a Grango arrojándole uno de los ponchos. Cuando terminaron de vestirse, cedió su revolver a uno de sus compañeros. - Si hace algo extraño, no dudes en dispararle.

Salieron rumbo a la Iglesia. En la habitación, los cuatro hombres permanecieron en un tenso silencio. Pasaron los minutos. Las miradas de los hombres se cruzaban entre sí. Media hora después, aún no habían vuelto. Quién sujetaba el revolver se asomó a la ventana. Seguir Leyendo »

Crepitaciones

16 de noviembre de 2010

Crepitación imparable agarrada a la tristeza.
Se pierde la mirada.
Ahí está.
La soledad.
La soledad que llega hasta los abismos del adentro.
El tiempo que pasa y te lleva por delante.
Vértigo, lleno de miedo.
Lágrimas que se esconden y claman un adiós.
Necesidad de morir.
El fin es el principio.

La búsqueda

16 de noviembre de 2010

Había consumido casi la totalidad de su existencia buscándola.
De niño vivió y jugó con ella, pero el paso del tiempo le hizo perder su pista. Hasta que un buen día se decidió a salir a su encuentro, con la creencia de que sólo así su historia tendría sentido. Construyó una jaula de cristal antes de partir, donde la guardaría y desde donde podría admirarla mirarla sin miedo a estropearla. Y marchó. Pero de todo esto hace ya mucho tiempo, cuando pensaba que su aventura sería tarea fácil.

Muchos años la buscó por los pueblos y ciudades del planeta, en cada rincón, en cada barrio, en cada calle y carretera. Pero nada. Rastreó los frondosos bosques y las exuberantes selvas, y cuando la inquietud se apoderó de él, escaló las más altas montañas y atravesó los más vastos desiertos. Y nada. Seguir Leyendo »

El viaje de Zadua

16 de noviembre de 2010

La mirada de Zadua sonreía como nadie había visto sonreir a unos ojos. Brillaban como un faro sobre el mar en noches de luna nueva. Nueva como la aventura que se disponía a emprender, aunque ya fuese vieja en su corazón. Muchos años después, se disponía a empezar el viaje que siempre había soñado y que tantas veces dibujó en su cabeza. Ya estaba listo. Y mucho había tenido que pasar para que así fuera.
Para ello empacó lo auténticamente imprescindible. La única tecnología que se permitió fue el GPS que su padre le regaló hacía ya un par de cumpleaños. Se calzó las botas, anudó su pañuelo y se dijo – “¡alla vamos!”. Pulsó unas teclas en el aparato y en la pantalla aparecieron unos números. Abrió su cuaderno y anotó:

Día 1. 21 diciembre 2010.
Colmenar Viejo - 40º 59´ 28.71” Norte - 3º 74´ 58.22” Este.
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