Albaricos Verdes

Esta web no va de fruta, pero alimenta igual

La culpa no siempre es de la manzana Los pajaros de mi cabeza se alimentan de una fruta...
La culpa no siempre es de la manzana

Algo quijotesco

11 de febrero de 2011

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía, un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Quino ha repetido estas mismas palabras desde hace siglos, el nuevo quijote. Está viciado por el juego; es un target que ha perdido sus orígenes en la adolescencia, como si siempre hubiera sido tal y como lo encontramos ahora. Ella es Dulce; viene sudando de la calle; hace mucho calor. Dentro de la habitación está nublado. Quino busca con frenesí la respuesta en Internet; no la halla. Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito II

3 de febrero de 2011

Manslou estaba allí porque era el único que aceptó el trabajo. Los mitos sobre aquel lugar atenazaban los nervios de los más valientes investigadores de la zona. A Manslou eso no le preocupaba. Su pais natal estaba forjado a base de combinar realidad con extravagantes leyendas tanto o más aterradoras que las que se contaban en oscuros y embriagados rincones sobre el pueblo que ahora pisaba. Seguir Leyendo »

Antiguo

2 de febrero de 2011

No es por despiste
este final movido
la carga de un
traje nuevo
de ponerse guapo
de ponerme
de final
depuesto. Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito I

El coche aparcó frente a la iglesia, Manslou bajó de él vestido con su vieja gabardina marrón que siempre le acompañaba en todos sus trabajos. Del bolsillo interior de la gabardina sacó un pequeño papel arrugado, en él llevaba escrito el nombre de la persona que le había telefoneado a su móvil dos días antes. Con paso firme se dirigió hacia la puerta del templo para encontrar a su contacto; no había nadie en toda la calle y parecían deshabitadas la mayoría de las casas del pueblo. Seguir Leyendo »

Cunnilingus

25 de enero de 2011

Recuerdo el tiempo
en que la locura
arrasó
con tu piel de seda,
con mi boca sedienta,
con el mar de tu sexo.

Y el silencio,
singular poesía,
respondió a mi pregunta:
¿Prefieres hablar o follar?