Albaricos Verdes

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La culpa no siempre es de la manzana Los pajaros de mi cabeza se alimentan de una fruta...
La culpa no siempre es de la manzana

Un cadáver exquisito VI

8 de marzo de 2011

Los ojos de Cisón se abrieron como platos.

- También debo hablar con Grango – dijo Asier desde el otro lado del teléfono.

La seriedad del rostro de Cisón se hizo más severa.

- No salgas del pórtico. En esta zona, cuando llueve así, ocurren cosas muy extrañas. Vamos a buscarte. Cisón se dirigió a un armario situado detrás de la puerta y saco dos ponchos impermeables de color gris metalizado.

- Acompáñame. - Le dijo a Grango arrojándole uno de los ponchos. Cuando terminaron de vestirse, cedió su revolver a uno de sus compañeros. - Si hace algo extraño, no dudes en dispararle.

Salieron rumbo a la Iglesia. En la habitación, los cuatro hombres permanecieron en un tenso silencio. Pasaron los minutos. Las miradas de los hombres se cruzaban entre sí. Media hora después, aún no habían vuelto. Quién sujetaba el revolver se asomó a la ventana. Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito V

27 de febrero de 2011

Cisón, con un ademán, le indicó que se sentara.

Mientras, los demás, metódicamente, iban colocando cubiertos, aperitivos, vasos, pan, servilletas y demás enseres necesarios para un contencioso banquete.

- Las noches, en Aquitania, son frías y húmedas. Mejor combatirlas con un buen fuego y una comida caliente – masculló Cisón, encendiendo la chimenea.

Maslou asintió con la cabeza, a pesar de saber que no le miraba. Como si de sirvientes se tratara, los cuatro hombres silenciosos se dispusieron a servir la comida. “Se nota quién es el líder” pensó Maslou. El detective era un gran aficionado a los banquetes y festines culinarios, sin embargo, en aquel momento, no se sentía cómodo rodeado de tanta comida; su cuerpo le pedía algo completamente diferente… Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito IV

20 de febrero de 2011

Salieron de inmediato, como si sus palabras hubiesen despertado un temor ya conocido.

Les seguía unos pasos por detrás o ellos le guiaban unos pasos por delante, fuera como fuera, por mucho que acelerase el paso, la distancia se mantenía. El cielo se iba cubriendo con nubes de color bilioso cada vez más oscuro y, advirtiendo como aumentaba el nerviosismo de sus extraños guías, saltaron una verja en dirección a lo que parecía una casa abandonada. Al tiempo que se escuchaba un extraño llanto venido del horizonte sintió un fuerte agarrón y como le llevaban hacia el interior de la misma por una ventana, parecía una coreografía que hubiesen ensayado miles de veces. Seguir Leyendo »

Un cadáver exquisito III

13 de febrero de 2011

Tras el último amén del casete los cinco hombres se fueron levantando ordenadamente y besaron el ataúd. El último, el mismo que había invitado a Manslou a pasar, le mostró una pequeña figura humana de madera que después depositó sobre la tapa de nogal. Ladeando la cabeza, le indicó al detective que les acompañara.

-Esta figura supone un talismán al que aferrarse al vagar por los senderos de la muerte- le explicó mientras se dirigían a la salida.- Sin ojos para no ver el horror que sufren los que quedaron atrapados en el camino, sin oídos para no enloquecer ante los gritos de las almas hechizadas. Seguir Leyendo »

Otro poema

11 de febrero de 2011

Otra nueva luz
nos hará brillar
otro agua azul
nos hará llorar
otro muerto sur
nos hará pensar.

Otro fuego lento
nos hará sentir
otro alegre viejo
nos hará vivir
otro crudo invierno
nos hará morir.

Otro amor perdido
nos hará soñar
otro gorrión herido
nos hará volar
otro viejo disco
nos hará cantar.