
Albaricoques Verdes
Gonzalo Benito
Como el viento, Gonzalo aparece y se desvanece para aparecer una vez más. Llega cargado de ilusiones y misterios que nos regala en ráfagas de estrofas. Personaje protagonista de mil relatos, este albaricoque se cuela en nuestras casas dispuesto a mecernos con sus versos. Sensible y comprometido, Gonzalo es un poeta del sentimiento. Pero no se fíen, el viento también es provocador y gusta de crear remolinos en la mente. El huracán acecha.
María Cabrera
Sucesora del punto y aparte, hermana del caos y madre de lo subordinado. Vive entre el principio y el final de los cursos, de la naturaleza, de la vida, allí donde la magia se vuelve lógica. De apariencia menuda, menuda joya.
Natacha Cano
De Almería se trajo el sol en sus ojos y el mar en sus sueños. Una catarata de ilusión en todo lo que hace. Sus palabras nos regalan historias inauditas donde la originalidad te atrapa y te transporta desde la primera frase. Su sonrisa no es sonrisa, es un cuento. En el fondo, es lo más parecido a una mandarina: fina cáscara, espectacular adentro. Un auténtico regalo.
Luis Criado
Cien tambores retumbando en la noche y otros tantos guerreros bailando, sudorosos, como animales poseídos. De repente, todo se detiene y una princesa zulú entona la canción más bella jamás escuchada. Luis es ritmo, fuerza y pasión, pero también amor y belleza. La tierra, su hogar, debe sentirse celosa de la magia que desprende a cada paso y a cada palabra.
Alberto Guerra
Teje mundos imposibles con endecasílabos que se meten bajo tu falda. Rellena con un verso cada boca perdida y rima en asonante con labios vacíos de cariño. Alberto vende su cuerpo a la tercera copa y en el cuarto verso de un Haiku. Acostumbra a privatizar la belleza en cada una de las palabras que nos brinda en este libro. No esperen genialidades de cualquiera, simplemente espérenlas de Alberto.
Adrián López
Hijo de la Ira
y Hermano del Alba,
pupilo aventajado de Quevedo,
la emoción y la ironía son sus armas…
amigo inseparable de la desvergüenza,
a su lado, siempre fluirá la carcajada,
al igual que fluye el sentimiento
cuando le tocan la “patata”
y nos regala su poesía;
capaz de condenar a una mujer
que para siempre será la grima,
como de hacernos llorar
sin derramar ni una sola lágrima,
que eternamente agarra
sin ser caída…
nos amarra a su poesía, sencilla, desnuda,
despojada de todo artificio,
regalándonos la sensación pura;
tras leer sus poemas,
tan solo queda la resaca
de querer leer más versos
teniendo la boca seca, pastosa,
sedienta de nuevos recuerdos.
Alba López
Los relatos de Alba se acercan silbándote canciones, tacto de primavera. Suenan levantando el viento, saludando. Sí, creo que Alba está hecha de colores, de habitaciones del agua. Es el origen antes de ser imaginado, la colección de momentos, los gatos que llevan sus ojos y ansían su nombre, desvelan el rastro de la noche en días de dos lunas. Ilusión de amarillo. Por eso nos despierta, el Alba.
Rubén Silva
De procedencia leonesa, Rubén Silva es una de esas personas mágicas, capaz de dotar a sus escritos de poderes hipnóticos. Un brebaje explosivo donde sensibilidad y picardía se combinan seduciéndote de principio a fin. Gracias por ser amante de la literatura, a pesar de estar comprometido con el Linux; por cuidar tanto cada palabra y por haber puesto la primera piedra que hizo este sueño posible. En este sentido, Rubén es como nuestro genio de la lámpara, que en lugar de frotar, se nos descubre cuando lo lees.